Daniel Passarella estaba metido en su despacho, ése que deja ver la inmensidad del estadio Monumental a su espalda. Sostuvo firme el tubo del teléfono con la mano derecha y la voz retumbó en los oídos de dos interlocutores. Del otro lado de la línea y del Atlántico, la noticia era recibida con agrado por “Angel”, que no era otro que Angel Cappa. Fue el sábado 10 de abril de 2010, a la tarde argentina y la noche española. Hace una semana exacta.
Este es un fragmento de una nota publicada por Diego Chavo Fucks este sabado en Perfil. La nota completa aca.
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